Seguimos avanzando en la lectura de Feminismos para principiantes y, una vez terminados los capítulos relativos a la Historia del Feminismo, nos gustaría mencionar a todas esas mujeres pioneras, referentes, lideresas, etc. que han hecho posible que las mujeres tengamos más espacio en el mundo y, sobre todo, que sigamos construyendo y creando nuevas formas…

Siguiendo el trabajo de Nuria Varela, recordamos y reconocemos a nuestra genealogía de mujeres:

“Antes del feminismo”: Christine de Pizan.

De la primera ola: Olimpia de Gouges, Mary Wollstonecraft.

De la segunda ola, las sufragistas: Emily Wilding Davison, Sarah y Angelina Grimké, Lucrecia Mott, Elizabeth Cady Stanton, Susan B. Anthony, Lidia Becker, Emmeline Pankhurst, Sojourner Truth, Harriet Taylor, y también Flora Tristán, Clara Zetkin, Alejandra Kollontai, Emma Goldman, Simone de Beauvoir.

De la tercera ola: Betty Friedan, Kate Millet, Sulamith Firestone, Luce Irigaray, Ráchale Carson, Vandana Shiva, Wangari Maathai.

Del feminismo en España: Concepción Arenal, Dolores Aleu, Emilia Pardo Bazán, Teresa Claramunt, Clara Campoamor, María Moliner, María de Maeztu, María Goyri, Victoria Kent, Isabel de Oyarzábal, María Lejárraga, Margarita Nelken, Zenobia Campubrí, Encarnación Aragoneses, Dolores Ibárruri Pasionaria.

Y muchas más, visibles o invisibles, protagonistas o en lo cotidiano… MUCHAS GRACIAS A TODAS.

Y para acabar con esta etapa histórica, compartimos aquí los dos últimos párrafos del capítulo 5, que nos insuflan energía para continuar en los activismos:

“Nadie ha regalado nada -explica Justa Montero- ni ha sido el devenir de la sociedad quien nos ha conducido de forma natural hasta donde estamos, más bien al contrario. Se ha hecho frente a fuertes resistencias. Reclamar el carácter movilizador de este proceso y el papel jugado por el movimiento feminista no sólo es de justicia sino imprescindible para nuestra memoria colectiva”.

Como decía el manifiesto aprobado en Córdoba tras la celebración de las Jornadas (año 2000): “Larga y diversa es la historia de lucha que nos precede. […] Hemos dejado de sentirnos víctimas para convertirnos en agentes sociales de transformación de una realidad que es injusta. Cada día son más las mujeres que según sus sensibilidades se agrupan para ir tejiendo redes sociales creativas que nos permiten soñar futuros más humanos. Futuros sin fronteras entre hombres y mujeres porque se haya superado la sexualización que hoy hacemos de los valores, de los intereses, de los espacios, de los símbolos, de las formas de mirarnos y sentirnos”.